RESEÑA HISTÓRICA

La Calabaza Vitacura

La historia de Jardines Infantiles La Calabaza nace desde una vocación profunda por la educación y el amor por la infancia. Su fundadora, educadora de párvulos, luego de 11 años de experiencia en el Colegio Cumbres, sintió el llamado a dar un paso más: crear un proyecto propio que le permitiera proyectar su profesión y acompañar a más niños y familias en sus primeros años de vida.

Este sueño no solo buscaba entregar educación de calidad, sino también construir un espacio donde los niños pudieran crecer felices, en un ambiente de cariño, seguridad y formación en valores cristianos. Desde el inicio, la visión fue clara: formar personas desde el amor, el respeto y la fe.

Su trayectoria profesional, junto con reconocimientos como el premio a la Mejor Educadora, le entregaron la confianza para emprender este camino. En este proceso, contó con el apoyo de su padre, quien fue su socio inicial. Juntos emprendieron un viaje a Europa con el propósito de conocer experiencias educativas de excelencia, inspirándose en distintos modelos de jardines infantiles para luego adaptarlos a la realidad chilena.

Fruto de este trabajo y dedicación, en el año 2002 se abren las puertas del primer Jardín Infantil La Calabaza, ubicado en la comuna de Las Condes. Desde sus inicios, este espacio fue cuidadosamente diseñado para responder a las necesidades de los niños y niñas, poniendo especial énfasis en el bienestar, la seguridad y el aprendizaje a través de experiencias significativas.

Con el paso del tiempo, y gracias a la confianza de las familias y a la solidez del proyecto educativo, el jardín comenzó a consolidarse como un referente en educación parvularia. Este crecimiento permitió dar un nuevo paso importante: en el año 2016 se inaugura una segunda sede en la comuna de Vitacura, ampliando así el alcance de este proyecto educativo.

Hoy, Jardines Infantiles La Calabaza acoge a cerca de 200 familias, manteniendo siempre su esencia: ser un lugar donde cada niño y niña es valorado, acompañado y querido. Un espacio donde se educa desde el vínculo, la fe y el servicio, y donde las familias encuentran una comunidad cercana y acogedora.

La sólida formación académica de su fundadora en la Universidad Gabriela Mistral, con una base curricular equiparable a la de la Pontificia Universidad Católica, ha sido clave en la construcción de un proyecto educativo riguroso y de calidad.

Así, la combinación de vocación, experiencia y convicción ha permitido que La Calabaza no solo crezca, sino que se mantenga fiel a su propósito original: ser un jardín donde los niños crecen felices y donde, día a día, se vive el lema que inspira toda su labor:

 

“En este lugar se ama a Dios y a los niños”.

Reseña histórica

Verónica Sapag, directora, durante la construcción del jardín infantil de Las Condes.

Reseña Histórica

Reinaldo Sapag, Chaín, socio de La Calabaza en sus inicios.

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Primer curso en la historia de nuestros jardines infantiles.

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Primer alumno de los jardines infantiles La Calabaza.

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Tres niños que salieron juntos de La Calabaza…

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Y los mismos tres salieron de cuarto medio del mismo colegio, 100% identificados con La Calabaza.